Fue la primera calificadora en quitarle el grado de inversión. Pemex argumentó una estrategia de ahorro. Las lecturas del mercado.
Pemex, que no ha dejado de estar bajo la aguda lupa de las calificadoras, avisó este martes que terminará su contrato con una de ellas, Fitch Ratings, que es acaso una de las más críticas a las políticas energéticas de López Obrador y fue la primera en llevar su nota al grado especulativo.
“A partir del próximo 4 de marzo la empresa calificadora Fitch Ratings dejará de prestar sus servicios de calificación de valores a Petróleos Mexicanos (PEMEX), tanto a nivel local como global, dando por terminado el Contrato de Calificación de Valores vigente entre PEMEX y Fitch México S.A. de C.V.”, anunció esta tarde a sus inversionistas.
El argumento de la petrolera para no renovar el contrato de esta agencia fue por términos financieros: “Lo anterior obedece a la optimización en la contratación de servicios de calificación de valores adoptada por Petróleos Mexicanos para hacer frente al complejo contexto económico actual”, se lee en el documento publicado en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).
Es un argumento que tiene poca credibilidad entre los players del mercado. De acuerdo de una fuente cercana a este tipo de contratos, se trata de un argumento “débil” ya que dice no se trata de un gasto fuerte que pueda tener la petrolera. “Para una petrolera que es una inversión necesaria, ya que forma parte de las exigencias de las autoridades regulatorias del mercado estadounidense, donde la petrolera tiene colocaciones de deuda”, explicó la misma fuente.
De acuerdo con la petrolera que dirige Octavio Romero Oropeza, esta decisión no representa “ningún obstáculo o riesgo para futuras emisiones de valores de PEMEX, ya sea en el mercado nacional o internacional, toda vez que la empresa seguirá contando con los servicios de calificaciones crediticias necesarios que exige el marco regulatorio nacional e internacional para la emisión de valores, proporcionando con ello certidumbre a los inversionistas”.

En opinión del experto Arturo Carranza, esta decisión manda un mensaje de menor transparencia y puede interpretarse como un desacuerdo con las posturas de las calificadoras. “Puede entenderse que no están acuerdo en los términos con los que han evaluado las colocaciones de la deuda y que sí se ha visto particularmente crítico, incluso con el grado de su calificación”, agregó el especialista independiente.
En junio de 2019, Fitch llevó su nota a grado “especulativo”, tras un ajuste a la baja de la nota del soberano, alegando una “lenta acción del gobierno para fortalecer la estructura de capital de Pemex”. De acuerdo con la calificadora, los esfuerzos hechos por el gobierno para reducirle el pago de impuestos, y las propias medidas de reducción de costos, no garantizaban que pudiera haber una inversión suficiente para elevar la producción y las reservas.
Casi un año después, Moody´s continúo los pasos y también le quitó el grado de inversión. En este caso, la calificadora sí reconoció que la dirección de Romero Oropeza logró estabilizar la producción de petróleo y refinanciar la deuda de la petrolera. No obstante, argumentó, el futuro de la compañía es incierto debido a los bajos precios actuales del petróleo y los próximos vencimientos de deuda.
En medio de estas críticas, el gobierno también ha dejado clara su postura contra las calificadoras, poniendo en entredicho sus posturas. El propio secretario de Hacienda y Crédito Público lanzó a inicios del año pasado una dura crítica: “Buscan compensar su falta de acción en 2009 degradando ahora a todos”.
Más allá de estas peleas, el resultado de acción puede tener impactos negativos en los mercados. De acuerdo con Ramsés Pech, “entre menos calificadoras tengas contratadas, más difícil será que alguien te ofrezca una tasa de interés baja”, advirtiendo en ese sentido el riesgo para futuras colocaciones de deuda.
Además, Pemex confirmó recientemente los temores de las calificadoras: el gobierno federal seguirá apoyándola ante su creciente deuda. Al cierre de 2020 esta se ubicó en 2,258.7 mil millones de pesos
