España se enfrenta al endeudamiento más alto de los últimos 100 años

Un relevamiento de la UE ha situado al país ibérico en el grupo de los de alto riesgo y plantea que para 2031 la deuda será el 141% del PIB.

El Banco de España ha publicado esta semana un dato que se esperaba en todo el mundo económico: el endeudamiento español respecto de su PIB es de 117%, el más alto desde 1902. De esta manera revela que a lo largo del 2020 la deuda creció 21 puntos del PIB, un record que supera holgadamente a las crisis anteriores, tanto de 2009 como de 2012, donde creció un 14% y 16%, respectivamente.

Este fenómeno se explica a partir de la combinación de dos factores: el primero un aumento de la deuda en nada menos que 122.000 millones, la tercera más alta de la historia. El otro, la estrepitosa caída del producto interior bruto español que se ha desplomado nada menos que un 11% en el 2020, principalmente a partir de la pandemia y de los desequilibrios que ella ha puesto de manifiesto, pero no creado.

El gasto social aumentó el año pasado un 17,1% respecto del año anterior. Es un número importante, aunque mucho menos que lo necesario y que los estados más ricos del continente

El Estado central se ha endeudado de esta manera en un intento de aminorar el golpe que la recesión y la crisis causarían sobre las familias más necesitadas, sobre todo los nuevos parados. El gasto social aumentó el año pasado un 17,1% respecto del año anterior. Es un número importante, aunque mucho menos que lo necesario y que los estados más ricos del continente.

La timidez con la que creció el gasto respecto del deterioro de las condiciones de vida de la población no impidió, sin embargo, que el déficit fiscal durante 2020 sea de los más altos de Europa. Aunque todavía no se han publicado los números definitivos, distintos especialistas lo sitúan en el orden del 11% del PIB.

La mitad del vaso lleno pasa por el achicamiento del costo financiero que debe asumir el Estado por el endeudamiento. Ocurre que la liquidez existente en todo el mundo es insoslayable, y marca una etapa a escala global. La política tanto del BCE como de la FED en cuanto a emisión y relajamiento monetario no tiene precedentes en la historia.

La ministra de Economía de España, Nadia Calviño.

Esta situación favorece notablemente a España, dado que mientras que el BCE ha comprado en el mercado secundario el equivalente a la emisión de deuda de todo el año pasado. Esta es la principal explicación para que los intereses de la deuda se sitúen hoy en 26.000 millones de euros, cuando hace 8 años estaba en los 35.000 millones. Al mismo tiempo los intereses pagados en 2020 representan una caída del 11,9% respecto de 2019.

Desde Bruselas ven con preocupación está evolución de la deuda española, especialmente cuando sus proyecciones no son positivas. Hace apenas unas semanas un monitor de la UE sobre la deuda pública de los distintos países ha situado a España en el grupo de los de alto riesgo y plantea que para 2031 la deuda será el 141% del PIB.

Como se ve, los estímulos financieros del BCE han servido como una especie de pulmón artificial para las golpeadas finanzas de toda europea y especialmente de los países del sur. La gran incógnita a la que se enfrenta la economía mundial es el grado de sostenibilidad de estás políticas y qué pasara con los Estados y sobre todo la ciudadanía una vez que el viento deje de soplar hacia el dinero gratis.

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