Me vale madre la economía y me vale madre también México

Bueno, eso no es lo que dijo López Obrador al anunciar el nombramiento de la Lic. en Letras Inglesas, Tatiana Clouthier, como próxima Secretaria de Economía.

Inspirada en este petardo soltado en la mañanera de hoy, les tengo una historia.

Es tan real como la del “diamante” falso que vendió el señor Wapinsky al señor K y que fue descubierto por el acreditadísimo joyero señor Y.

Ups, ya se me salió el nombre de uno de los personajes de mi artículo de ayer. Ni modo, de todos modos, me dicen que el asunto ya anda en boca de miles.

LEAN QUÉ HERMOSA HISTORIA LA DEL TORO DE NY

Bueno, entonces, les platico: La fría mañana de diciembre 7 de 1989, apareció de la nada una escultura de cuatro toneladas de peso frente a la Bolsa de Valores de Wall Street, en Nueva York.

Fue esculpida en bronce por el artista italiano Arturo di Modica, quien después de ocho frustrados intentos por convencer a las autoridades de la urbe neoyorquina para que lo dejaran colocar su obra en ese lugar, se saltó todas las trancas.

Exactamente entre las 0:20 y las 0:25 horas de esa fecha, la colocó con la ayuda de 40 trabajadores, una grúa y un camión, en el corazón financiero mundial.

Es el famoso “Toro de Wall Street”, que resultó una obra tan portentosa, que apenas el sol apareció ese día, había fila para tomarse fotos al lado de semejante animal, que en boca de su autor, representa la bravura, la energía y la fuerza de los corredores de Bolsa.

Todo lo hicieron en cinco minutos, el tiempo justo que demoraban los policías de NY en hacer su rondín pasando por aquel lugar.

Al día siguiente, pese a las protestas generalizadas de la gente, la escultura fue retirada, pero menos de 24 horas después, debido al clamor popular, volvió a ser colocada por las autoridades de la ciudad.

Modica ya tenía un modelo previo de la escultura, pero cuando decidió colocarla clandestinamente, le imprimió más fuerza, más agresividad y la agrandó dos veces y media más.

Y aquí les platico lo mero bueno: El artista siciliano que llegó a Estados Unidos en los años 60, colocó su escultura en Wall Street, el tristemente célebre lunes negro de 1987, cuando las bolsas de valores de todo el mundo cayeron estrepitosamente.

No es cierto lo que dice la guía turística de NY. La ciudad no pagó por esa escultura. Los $300,000 dólares que costó salieron de la bolsa de di Modica. Ese fue su regalo a la ciudad que lo acogió a su llegada de Italia.

Qué bella historia ¿verdad?

UN PETARDO LLAMADO TATIANA

Pues también un 7 de diciembre, 33 años después, en vez de una bella escultura y no en EU sino en México, truena un petardo del mismo peso del Charging Bull, pero que aquí -a diferencia de la de allá- embiste con toda su fuerza a la agonizante economía mexicana.

Tengo un amigo que trabaja para varios bancos de Wall Street, que a veces anda por acá cascareando los mercados nacionales y me dijo que apenas se supo hoy la noticia de Tatiana rumbo a Economía, los analistas de fondos de inversión en países emergentes desataron sus peores presagios.

No les cuento todo lo demás que me dijo porque les voy a desmadrar esta semana que apenas comienza, pero prometo desmenuzarlo en posteriores artículos.

Por lo pronto, para los que se jalan de los pelos tratando de saber por qué diablos el presidente se aventó semejante designación, lean el siguiente…

CAJÓN DE SASTRE

“La tía Tatis es muy amiga de Beatriz. ¿Alguna duda de quién manda en la suite presidencial del Palacio Nacional?”, pregunta la irreverente de mi Gaby.

Plácido Garza

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