¿Unidad o pugnas internas?
11 de febrero de 2026 | 9:34 horas
COLUMNA DE OPINION: Efrén Domínguez White
La dirigencia nacional de Morena, encabezada por Luisa María Alcalde, ha comenzado a enviar señales que evidencian la ausencia de un acuerdo político definitivo con sus aliados, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), en torno a la conservación de los 200 espacios de representación proporcional que ambos partidos defienden en el marco de la reforma electoral.
Diferentes medios informativos, mencionan que los dirigentes del PT y PVEM habrían rechazado negociar
En contraste, en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal ha mantenido diálogo permanente con los partidos aliados. En señalar que los espacios de representación se respetarían conforme a los acuerdos construidos. Sin embargo, el reciente viraje en la postura de Morena ha generado incertidumbre sobre la viabilidad de esos compromisos.
Las negociaciones, que hasta hace poco parecían encaminadas, hoy enfrentan un escenario complejo. Morena requiere mayoría calificada para impulsar una reforma constitucional, lo que obliga a mantener cohesionada la coalición.
Dirigentes del PT y PVEM han dejado clara su postura: no retrocederán en los acuerdos previamente establecidos con la Secretaría de Gobernación. Además de la representación proporcional, las negociaciones contemplan un equilibrio en candidaturas rumbo a los comicios de 2027, incluyendo la posibilidad de que ambos partidos encabecen entre tres y cuatro gubernaturas.
En el caso del PVEM, San Luis Potosí figura como una de las prioridades estratégicas. De no concretarse la alianza, el partido evalúa competir en solitario, respaldado —según sus propias mediciones— por un posicionamiento favorable en la entidad.
El trasfondo de esta tensión radica en la necesidad de Morena de asegurar los votos suficientes para modificar la Constitución. Analistas advierten que acaparar los espacios podría debilitar la estructura territorial y el activismo político que aportan sus aliados.
En paralelo, el proceso interno de Morena también vive momentos de alta intensidad, particularmente en estados como Michoacán, donde ya se perfilan disputas por la candidatura al gobierno estatal. Este contexto añade presión a las negociaciones nacionales y podría acelerar definiciones en los próximos meses.
Así, el escenario se bifurca: o se consolidan acuerdos políticos antes de la discusión final de la reforma electoral, o las diferencias internas escalarán hasta convertirse en un factor de inestabilidad rumbo al proceso electoral de 2027.
La definición no solo marcará el rumbo de la reforma, sino también la solidez de la alianza oficialista en los años por venir.
Efrén Domínguez White
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Imagen Informativa Digital.
