#RUTA2021, Dos años sin autocrítica

Aún recuerdo el 25 de junio de 2019, con apenas seis meses en el cargo, declaró que no tiene mucha ciencia gobernar

El segundo aniversario de Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia de la República es una parada inevitable y totalmente insospechada en esta #RUTA2021. Nadie imaginó nunca el complicadísimo escenario que hoy vive el planeta, producto de la pandemia de coronavirus y la profunda crisis económica que provocó.

Si a eso sumamos las incapacidades, limitaciones, malas decisiones y obcecaciones del actual gobierno, el resultado es aterrador. Por si fuera poco, este gobierno —igual a prácticamente cualquier otro— parece alérgico a la autocrítica. Simplemente, no está en su ADN. Resulta difícil pensar de qué puede sentirse satisfecho el presidente López Obrador. Aún recuerdo cuando el 25 de junio de 2019, con apenas seis meses en el cargo, declaró que no tiene mucha ciencia gobernar.

¿Seguirá pensando eso? Me parece que no. Aquel verano del año pasado, aún con tal resaca de su avasallador triunfo electoral, se le veía confiado, sobrado dirían los pamboleros. Y sus palabras así lo mostraban: eso de que la política es el arte y la ciencia de gobernar no es tan apegado a la realidad; la política tiene que ver más con el sentido común.

Eso, sentido común, es lo que ha faltado muchas veces en decisiones trascendentales de su gobierno. ¿Usted entiende por qué menospreció la pandemia cuando comenzó a mostrar su letalidad en Europa? Yo, no. ¿Usted se explica por qué dijo que la crisis económica sería transitoria cuando la economía ya venía cayendo desde el segundo semestre del año pasado mucho antes de la pandemia? Yo, tampoco.

¿Encuentra usted una razón lógica para negarse a hacer pruebas masivamente para detectar a la población contagiada de coronavirus y contener su propagación? ¿Comprenderá alguien por qué decidió no evitar la quiebra de pequeños y medianos empresarios y salvar más de un millón de empleos? ¿Alguien entiende la terquedad de negarse a usar cubrebocas y negar su eficacia para evitar contagios? ¿Por qué empecinarse en una estrategia que fracasó en contener la pandemia de COVID-19?

¿Alguien con sentido común puede justificar con la corrupción del pasado que este gobierno tenga los niveles de inseguridad más altos desde que se tiene registro? ¿Y la liberación de Ovidio Guzmán? ¿La cancelación del aeropuerto de Texcoco y la construcción de la Refinería de Dos Bocas tiene alguna lógica? ¿Y el Tren Maya?

¿Tiene algún sentido haber acudido al rescate de Evo Morales y negarse a reconocer el triunfo de Joe Biden con el argumento de la no intervención? Podríamos seguir preguntando muchas cosas sin aparente sentido. Veremos si la 4T logra explicarlas y convencer.

POR ALEJANDRO CACHO
CACHOPERIODISTA@GMAIL.COM
@CACHOPERIODISTA

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