Tarímbaro, Michoacán – En pleno 2025, mientras miles de familias luchan día a día por poner un plato de comida sobre la mesa, en Tarímbaro se revive una de las prácticas más ruines y dolorosas de la política mexicana: el uso de la necesidad como herramienta electoral.
El Partido Verde Ecologista de México (PVEM), de la mano de su regidor Edison Muñoz, antes regidor electo de Movimiento Ciudadano, ha sido exhibido en redes sociales por entregar despensas a cambio de copias del INE, como requisito para afiliarse al partido. Como si la dignidad tuviera precio.
La herida abierta del clientelismo

Esta escena revive memorias que creíamos enterradas, esas en las que los gobiernos del pasado repartían bolsas con arroz y frijol con un logotipo político, mientras prometían que el futuro solo llegaría para quienes obedecieran.
Hoy, en Tarímbaro, esa historia vuelve a escribirse con los colores del Partido Verde.
Pero lo más doloroso no es solo la práctica, sino la hipocresía de un partido que, junto a Morena, ha jurado combatir estas acciones, criticándolas duramente cuando las cometían sus adversarios.
¿Dónde quedó ese compromiso con la justicia social? ¿En qué parte del camino se perdió la decencia?
El hambre no debe ser usada como castigo
Estas reuniones, disfrazadas de encuentros comunitarios, ocultan una realidad cruda: si no te afilias, no hay apoyo. Si no das tu INE, no hay despensa.
Lo que debería ser un acto de solidaridad se convierte en una transacción sucia.
Esta presión no solo lastima a quienes más necesitan, destruye la confianza en las instituciones, rompe el tejido social, y convierte en sospecha lo que debería ser apoyo legítimo.
¿Quién levanta la voz por los que callan por miedo?

Muchas de estas personas callan. Porque tienen miedo, porque sienten que no tienen opción. Y mientras tanto, quienes deberían defenderlas —las autoridades, los partidos, los gobiernos— guardan un silencio cómplice.
¿Morena permitirá que su aliado político reproduzca los vicios del pasado? ¿El Ayuntamiento de Tarímbaro mirará hacia otro lado? ¿O alguien tendrá el valor de ponerle fin a esta práctica que lastima a las personas y degrada la política?
No es caridad, es manipulación
La entrega de apoyos no puede, ni debe, estar condicionada. La ley es clara: nadie puede ser obligado a afiliarse a un partido para recibir ayuda. Cualquier intento de hacerlo debe ser denunciado. Porque cuando permitimos que se compre una afiliación con una despensa, abrimos la puerta a una política que no respeta ni a su pueblo ni a sus principios.
Hoy más que nunca, la dignidad no debe ser negociable

Tarímbaro merece algo mejor. Sus familias merecen ser respetadas, no manipuladas. El hambre no puede ser utilizada como moneda política.
La dignidad no se entrega a cambio de una bolsa con productos básicos.
Y si hoy no decimos nada, mañana será tarde.
La historia ya la conocemos. No permitamos que se repita.
