Morena tendrá más gubernaturas, pero perderá lugares en San Lázaro

El pronóstico del banco Citibanamex anticipa un triunfo del partido guinda en las elecciones estatales pero la pérdida de la mayoría absoluta en el Congreso.

De cara a las elecciones de junio, Morena podrá obtener en triunfo en casi la mitad de las gubernaturas en juego pero se avizora difícil que alcance la misma supremacía que obtuvo en San Lázaro en 2018, anticipó Citibanamex.

En su pronóstico de cara a los comicios de junio próximo, destacó que el desgaste natural del gobierno así como las decisiones irrelevantes en materia de salud y política a causa de la pandemia de Covid-19 provocarán que un desencanto en el electorado, sumado a la ausencia de Andrés Manuel López Obrador en la boleta, lo cual, sin embargo, no se traduce en un beneficio directo para la coalición PRI-PAN-PRD

“Nuestro pronóstico inicial es que Morena aumentará su control sobre
gobiernos estatales,
 pero la supermayoría que su coalición controla hoy
en la Cámara de Diputados se reducirá”, advirtió en un análisis publicado a finales de enero.

“Con respecto a las elecciones legislativas, creemos probable que
la coalición de Morena (Morena-PT-PVEM) gane suficientes curules para
controlar más de la mitad de la Cámara, aunque no por mucho esta vez”.

En ese sentido, detalla que por ahora los pronósticos son muy anticipados pues aún falta la definición de los candidatos para cada uno de los cargos, cosa que se conocerá hasta finales de marzo.

Por ahora, la definición de candidatos aparece como el principal foco de atención para el banco. Apenas esta semana, los partidos de la alianza Va por México definieron a sus candidatos plurinominales, entre los que desatacaron líderes del PRI y PAN, así como cercanos de estos partidos y simpatizantes de los liderazgos estatales del PRD entre su listado.

“Aun así, como lo muestran las últimas encuestas ninguno de ellos ha logrado renovar su imagen y reconectar con sus electorados. Si las elecciones para diputados federales se celebraran hoy, por ejemplo, tanto PRI como PAN tendrían dificultades para regresar a su desempeño electoral promedio histórico de los 25 años previos (35% y 30%, respectivamente)”, refiere el documento.

En las elecciones estatales, el reporte considera que Morena parece ser altamente competitivo en las elecciones para la gubernatura de Baja California (donde gobierna el morenista Jaime Bonilla), Campeche, Colima, Guerrero, Nayarit, Tlaxcala y Zacatecas (donde gobierna el PRI) y Michoacán (donde manda el PRD).

En tanto, el PAN mantendría Querétaro y tiene posibilidades en Chihuahua, Baja California Sur y San Luis Potosí (gobernado por el PRI). Mientras que el PRI parece competitivo en Sinaloa y Sonora, entidades que actualmente gobierna.

“Nuevo León es el único estado donde varios partidos parecen competitivos en distintas dimensiones”, acota el análisis de Citibanamex.

No obstante, los manejos de estas elecciones parece que estarán comprometidos ante la disminución de recursos que el gobierno federal de Morena ha ejercido en los últimos dos años.

“A pesar de la naturaleza predominantemente local de las elecciones de este año, la escasez de recursos puede impedir que los gobiernos estatales liderados por la oposición movilicen sus a bases electorales”, detalla el documento.

La pandemia aún no es factor

Si bien ya van más de 160 mil fallecidos a causa de la pandemia de Covid-19 así como la pérdida de más de 1.4 millones de empleos de los cuales apenas se han recuperado menos de la mitad, aún la población se sigue culpando a sí misma de la falta de control de este mal.

“La gente se culpa a sí misma por la propagación del virus porque no se cumple con los protocolos sanitarios. Sin embargo, consideramos que podría haber un límite al estrés, a los pobres resultados en materia de salud, y a las muertes más allá del cual el enojo y la consternación podrían
hacer cambiar de opinión a los electores”, advierte Citibanamex.

Mientras que en relación con los candidatos independientes, para esta elección se prevé que no sean un factor diferencial en la mayoría de los puestos en contienda, a diferencia de lo ocurrido hace 6 años cuando un candidato sin partido ganó la gubernatura de Nuevo León, mientras que otros independientes conquistaron ayuntamientos importantes y posiciones en congresos locales.

“Si bien hubo mucho entusiasmo por ellos cuando esta figura legal fue autorizada y cuando un puñado de ellos incluso ganó cargos relevantes por primera vez en 2015, hoy parece haber una decepción general hacia ellos y la figura ha perdido atractivo”, refirió.

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