Lluvias no dan respiro al lago de Cuitzeo, apenas lo convierten en un desierto de lodo

El lado oeste, una de las zonas más afectadas por la sequía de las últimas décadas, apenas alcanzó niveles de encharcamiento de unos 3 centímetros de profundidad

A pesar del incremento de las lluvias de los últimos meses en todo el Estado de Michoacán, los niveles de precipitación y captación de agua no han alcanzado para dar un respiro al lago de Cuitzeo.

El ecosistema se ha convertido en un auténtico desierto de lodos.

El lado oeste, una de las zonas más afectadas por la sequía de las últimas décadas, apenas alcanzó niveles de encharcamiento de unos 3 centímetros de profundidad y la saturación del suelo, lo cual se ha interpretado como una mejora, mientras que en términos de recuperación de ecosistema, aún dista para ser considerado una buena noticia.

Si bien lo anterior representa avance para evitar las tolvaneras y otros efectos de la sequía, ha trascendido que dicho nivel se evapora en cuestión de días luego de ausencia de lluvias, tal como se ha dado durante el actual periodo de canícula.

En voz del doctor Arturo Chacón, especialista del Instituto de Investigaciones de los Recursos Naturales (INIRENA) de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), al menos en la región, la cantidad de lluvia sigue sin ser suficiente para el llenado del vaso.

Si bien este 2021 ha registrado tasas más elevadas a la media histórica de captación de hídrica respecto a años recientes, lo anterior representa una cantidad de lluvia mucho menor a la media de hace 30 años.

Recientemente medios de comunicación y pobladores de la región, celebraron una aparente recuperación del que es considerado como el segundo lago más grande de todo el país. No obstante que se advierte, la situación es aún más compleja y se requiere de mayor humedad para cantar victoria al menos en el corto plazo.

“El lago de Cuitzeo está recibiendo lluvia, lo que le ha permitido saturar los suelos que forman parte del fondo del lago. Solamente son encharcamientos que se evaporan durante los días soleados. La zona oeste en donde hay tolvaneras ya está encharcado. Son menos de  3.0 centímetros de profundidad los que tenemos registrados en la zona oeste”, explicó el especialista.

Se espera que durante los meses de agosto, septiembre y octubre una vez que concluya el periodo de canícula, incrementen de nueva cuenta los niveles de lluvia que puedan favorecer tal como aconteció en 2018 al llenado  del espejo de agua.

No obstante lo anterior seguirá dependiendo de los niveles de precipitación que según los propios especialistas siguen a la baja en comparación a décadas pasadas, principalmente por los efectos del cambio climático y el calentamiento global.

Debido a los intensos periodos de sequía a los cuales se ha sometido el lago, el relieve geológico ya se ha perdido tal como acontece en espacios de esta naturaleza.

En voz de Chacón, se debe de buscar nuevos mecanismos de conducción de agua al lago de Cuitzeo, a través de ríos y arroyos que permitan el llenado de vaso con los escurrimientos de zonas más altas.

“Definitivamente cualquier lluvia o cualquier aportación de humedad puede ser beneficio pero no hay que manejar las cosas con tanto optimismo. Definitivamente si los días siguen como hasta ahora en que las lluvias se presentan de manera inconstante, porque no tenemos lluvias diarias, solo se da encharcamiento y se humedece el lodo. El lago no se está recuperando como ecosistema, no. Son tres centímetros que después se convierte en plancha de evaporación”, manifestó.

Los datos compilados por el investigador nicolaita, revelan que hasta un 60 por ciento de la superficie de Cuitzeo ya se secó, mientras que el vaso central de la cuenca ya presenta un grado de sequía avanzado. A lo anterior, se suma que la temporada de estiaje aún dista en al menos 4 meses de terminar por lo que se espera que el estado de deterioro de la cuenca siga en incremento.

La información anterior, ya ha sido incluso replicada a nivel internacional a través de los medios nacionales de comunicación sin que hasta el momento, se tenga alguna reacción por parte de las autoridades ambientales.

Se estima que hasta dos terceras partes de las especies acuáticas y de reptiles que habitaban este importante ecosistema ya desaparecieron junto con el agua que alguna vez lleno las miles de hectáreas que comprenden a la cuenca que hoy en día se ha convertido en un auténtico desierto.

El grito de los pobladores y pescadores por rescatar el lago contrasta con el silencio de los gobiernos.   En cuestión de semanas, lograron conseguir hasta 50 mil firmas de ciudadanos a través de la plataforma Change.org y ya suman 5 comunidades pesqueras, entre ellas Mariano Escobedo las que se unen a la exigencia de no dar por muerto el lago de más de 4 mil hectáreas de superficie.

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