Todo sobre la hepatitis y cómo ha aumentado en Michoacán

La hepatitis es una enfermedad transmisible que se manifiesta con la inflamación del hígado. Existen cinco diferentes tipos del virus y algunos de ellos pueden desencadenar otros padecimientos, e incluso, causar la muerte.

El tema preocupa tanto a líderes mundiales que, para este año, y a propósito del día mundial que se celebra cada 28 de julio, se hablará sobre la urgencia de actuar para eliminar la enfermedad para el 2030, en un debate cuyo lema es: “La hepatitis no puede esperar”.

Y es que datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que cada 30 segundos una persona pierde la vida a causa de las hepatitis víricas, mientras que, en el país, las enfermedades del hígado representan la cuarta causa de muerte, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Muestras de laboratorio

Tipos de hepatitis

Los especialistas identifican cinco diferentes virus de la hepatitis. Los A y E, que son cuadros agudos, es decir que la persona se recuperará de la infección por sí misma en el transcurso de unas semanas; y los B, C, y D. Los dos últimos se pueden volver crónicos hasta en el 85 % de los casos.

“Esto puede traer consecuencias porque al principio son enfermedades que podrían no darnos síntomas, sino que aparecen hasta que ya hay complicaciones como el desarrollo de cirrosis hepática o cáncer de hígado”, advirtió la especialista en Medicina Interna, Gastroenterología, Hepatología y Trasplante Hepático, Nayelli Cointa Flores García.

Los síntomas que pueden experimentar los enfermos son dolor abdominal, cansancio, náuseas, ictericia y orina oscura, que se caracteriza por una coloración amarilla en la piel, las membranas mucosas o los ojos.

“En el caso de la hepatitis C, cuando se presenta de forma aguda, el inicio de síntomas es insidioso, es decir que es lentamente y sin síntomas obvios al principio. El paciente no está consciente de la enfermedad que se está presentando, aunque en menor proporción que la hepatitis B, la severidad va desde los casos no visibles a los fulminantes y letales que son pocos”, explicó por su parte la responsable de Hepatitis Vírica de la Secretaría de Salud de Michoacán (SSM), Celeste Granados Rodríguez.

Padecimientos en el hígado, factores de riesgo

Factores de riesgo

Las hepatitis A y E se adquieren por el consumo de alimentos o agua contaminada con heces fecales.

Las B y C por tener contacto con sangre contaminada, como en un acto sexual sin protección, tratamiento de hemodiálisis, transfusiones sanguíneas o trasplante de órganos antes del año 2000; de madre a hijo en el momento del nacimiento, usar drogas inyectadas; hacerse perforaciones, tatuajes, pedicura o manicura con prácticas insalubres; o vivir con VIH.

Sin embargo, existen también otros factores de riesgo no transmisibles que pueden desencadenar una hepatitis, como las enfermedades autoinmunes, hígado graso, o tener padecimientos de depósito de hierro o cobre en el hígado, apuntó Flores García, especialista Adscrita al Departamento de Gastroenterología y miembro de la Clínica de Hígado del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”.

Paciente en consulta médica

Casos

De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud en Michoacán (SSM), en lo que va del año se han registrado 67 casos de hepatitis A, siete de la B, 19 de la C y 22 de D y E.

El año pasado la entidad cerró con 220 casos de hepatitis A, lo que representa una disminución del 40 % en comparación con el 2017; sin embargo, se registraron incrementos del 83, 60 y 15 % en los tipos B, C, y D y E, respectivamente.

Tratamiento

Actualmente solo existen vacunas para prevenir los virus causantes de las hepatitis A y B. Para el caso de la C, hay un tratamiento gratuito de antivirales de acción directa que forma parte del Programa Nacional de Eliminación.

“No fue fácil que este tratamiento estuviera disponible para todas las personas; lo tenemos, y ahora tenemos la meta de encontrar a todos los enfermos para evitar que desarrollen complicaciones como cirrosis, cáncer de hígado o que terminen necesitando un trasplante hepático”, señaló la doctora Flores García, vicepresidenta del Comité Científico de la Fundación Mexicana para la Salud Hepática (Fundhepa).

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